Snedy, Querida Presencia real
No se puede prohibir lo que no se puede nombrar. Prohibido prohibir es una consigna muy bien conocida por mÃ, pero en tu enunciado adquiere otro significante. Certero y cargado de semántica sobre nuestra propia existencia es lo pronunciado.
Hoy nuevamente me has dado la perspectiva de una abierta influencia que me adentre a pensarte, por una palabra, un puchero.
Con anterioridad he nombrado las ilusiones y su aspecto para mÃ. No caigo en ilusiones, los ideales, las ideas y la idealización son de la filosofÃa. Yo a ti te escribo porque tengo motivos reales. No hay una presencia fisica aun en el espacio tiempo que tenemos. Pero no significa que no preparemos el rumbo para una serie de elogios de un encuentro.
Al margen de tu palabra reconoceré lo siguiente.
Idea de Snedy
No habÃa ninguna. La falta de claridad por una abstracción es un sÃntoma del ahogo del pensamiento. Y aunque esto no es filosofÃa, si debo remitirme al pensamiento que trasiega por la palabra. A decir verdad, no hay sustancia que se haga real como una forma. No podrÃa saber quién eras, asà hubiese de preguntar a medio mundo y que de ese medio mundo el uno por ciento te conociera y toda referencia hacia a ti me diera información, habrÃa sido insuficiente, insignificante e irrespetuosa para contrastar la realidad. No hay idea de ti.
Ideal de Snedy
Cuando hay ideal es porque hay metafÃsica, esa condición de un telos es inexistente. Un centro que preforma la existencia, que convierte al mundo en una objetividad subjetiva como el reflejo de lo abstracto particularizando una totalidad que no se pone en tela de juicio, que no concierne a lo humano, es decir, que está en la vereda de lo divino, incomprensible pero omnipresente.
Si fueras mi ideal, seguramente serÃa el peor de los fanáticos, no podrÃa idealizarte, no llevarÃa sacrificio a un altar o simplemente, me habrÃa puesto en resistencia con la mitificación del mundo, aunque obviamente luego la usarÃa para aprovecharme de ella y explicar cómo funciona el pensamiento pre cientÃfico.
¿Te idealizo?, No. Con toda seguridad no lo hago. Sé que estarás de acuerdo con estas lÃneas, porque lo que sucede viene a continuación.
Eres real porque veo tus chistes, tus pucheros, tus muecas, las bromas que le haces al mundo, cómo realizas la crÃtica al sistema. He sentido tu angustia, comprendo tus defensas, me estremecen tus letras. Me intensificas las neuronas. Dejas que mi cerebro funcione con la ambición de que en él se puedan ocupar nuevas posiciones.
Ideal. No hay ideal. Eres tú mi presencia real. La presencia de verte en las mañanas, de verte con ganas de dormir, de resistirte al sueño con tal de compartir, de animarte por las expectativas de la practicidad para la vida, de la espontaneidad de tus sonrisas.
No te he oÃdo en muchas ocasiones. Quisiera que tu voz pronuncie lo que escribes. Aquello que no verbalizas. Quisiera, pero no quiero.
Ideal. Cómo pensar en ideal cuando eres real. No importan las horas, las pataletas que no conozco, estás conmigo. El único regaño que me has dado. Las palabras que todavÃa con cierto “miedo” no pronunciamos.
Por qué no estaba a la altura de tu lectura. Por esto. Porque no querÃa fantasear en ideas gaseosas. Esperaba la excusa de lo real. De enamorarme cada dÃa, por cada frase, por cada beso que me envÃas, lograr sentir aquello que estaba vedado o estaba de fantasma disfrazado. Que este a la altura de tu lectura no es por un asunto de lo que es una imagen sin reflejo. El modo en que te apareces en mi vida es muy concreto, tan asà que pretendo desechar lo que es gaseoso, de la atmosfera del texto.
Cómo idealizar. Si los colores y los números no son fÃsicos, pero si tangibles. Si tengo la frase “yo te apoyo”, “como no enamorarme de ti”, “eres invaluable”. Si me dices que eso es un idealizar, cambiaria toda la perspectiva de la filosofÃa que le dio origen a la biologÃa para que cambiemos el rumbo de más de 3200 años del pensamiento, y demostrar que lo que consideramos real es una equivocación.
Eres mi presencia real, porque me gustan tus gestos, la flojera que haces. Me gusta la real Snedy, no la ideal, de miradas expectantes por la imagen, me gusta la que me ha hecho sentir nostalgia, felicidad, dulzura, ansiedad y alegrÃa en las mañanas.
Eres mi realidad, porque te haces mi amiga, mi confidente con el paso de los dÃas. Te haces la mujer que quiero en mi vida, y si es necesario irme no por el fin último de trabajar allá, lo haré. Tal vez te pueda parecer absurdo, empero, mi afinidad por lo real es más concreta de lo que podrÃa verse con los ojos.
Tal vez crees que te veo como un ideal, que te idealizo. No hay proceso de idealización. Se tus secretos y tú los mÃos. Quiero derrumbar tus miedos porque haces que caigan los mÃos. Sonrió porque si y por qué no cuando te pienso. Añoro verte de manera viva, fÃsica y real, añoro esa presencia tuya, la que me deje tocarte la mano, dejarme conocer tus lunares. Consolidar una constelación de ellos, ya lo sabes.
Quisiera invitarte a caminar, salir de lo común y la cotidianidad que nos tiene aislados. Te llevarÃa a un lugar único y secreto, te llevarÃa al lugar que puede ser bello, pero serÃa el lugar donde esté contigo. No existen las coincidencias. Solo hay ilusiones de su existencia. Provoque que me vieras, al azar se dejó tu respuesta.
No te idealizo
Espero que seas siempre tu
Espero que, aunque en el mundo estemos me elijas
Espero que los dÃas supriman cualquier tabú
Aseguro que las sombras de la noche serán de valentÃa
Aseguro que tus pataletas y reclamos son momentos para verte a mi lado
Aseguro que tienes mi confianza
Coincido con tus bromas
Coincido con la elocuencia de todas las melodÃas
Coincido con tu “lindo dÃa”
No me voy porque he visto tus ojos de querer dormir
No me voy porque tu sonrisa es mi recompensa del dÃa
No me voy porque quiero la libertad de tenerte a mi lado
Estoy aquà para quedarme
Estoy aquà para que lleguemos a lo inesperado
Estoy aquà porque me estoy enamorando
DPG
14 de agosto de 2020
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