jueves, 13 de agosto de 2020

Snedy, Querida Presencia real

Snedy, Querida Presencia real

No se puede prohibir lo que no se puede nombrar. Prohibido prohibir es una consigna muy bien conocida por mí, pero en tu enunciado adquiere otro significante. Certero y cargado de semántica sobre nuestra propia existencia es lo pronunciado.

Hoy nuevamente me has dado la perspectiva de una abierta influencia que me adentre a pensarte, por una palabra, un puchero.

Con anterioridad he nombrado las ilusiones y su aspecto para mí. No caigo en ilusiones, los ideales, las ideas y la idealización son de la filosofía. Yo a ti te escribo porque tengo motivos reales. No hay una presencia fisica aun en el espacio tiempo que tenemos. Pero no significa que no preparemos el rumbo para una serie de elogios de un encuentro.

Al margen de tu palabra reconoceré lo siguiente.

Idea de Snedy

No había ninguna. La falta de claridad por una abstracción es un síntoma del ahogo del pensamiento. Y aunque esto no es filosofía, si debo remitirme al pensamiento que trasiega por la palabra. A decir verdad, no hay sustancia que se haga real como una forma. No podría saber quién eras, así hubiese de preguntar a medio mundo y que de ese medio mundo el uno por ciento te conociera y toda referencia hacia a ti me diera información, habría sido insuficiente, insignificante e irrespetuosa para contrastar la realidad. No hay idea de ti.

Ideal de Snedy

Cuando hay ideal es porque hay metafísica, esa condición de un telos es inexistente. Un centro que preforma la existencia, que convierte al mundo en una objetividad subjetiva como el reflejo de lo abstracto particularizando una totalidad que no se pone en tela de juicio, que no concierne a lo humano, es decir, que está en la vereda de lo divino, incomprensible pero omnipresente.

Si fueras mi ideal, seguramente sería el peor de los fanáticos, no podría idealizarte, no llevaría sacrificio a un altar o simplemente, me habría puesto en resistencia con la mitificación del mundo, aunque obviamente luego la usaría para aprovecharme de ella y explicar cómo funciona el pensamiento pre científico.

 ¿Te idealizo?, No. Con toda seguridad no lo hago. Sé que estarás de acuerdo con estas líneas, porque lo que sucede viene a continuación.

Eres real porque veo tus chistes, tus pucheros, tus muecas, las bromas que le haces al mundo, cómo realizas la crítica al sistema. He sentido tu angustia, comprendo tus defensas, me estremecen tus letras. Me intensificas las neuronas. Dejas que mi cerebro funcione con la ambición de que en él se puedan ocupar nuevas posiciones.

Ideal. No hay ideal. Eres tú mi presencia real. La presencia de verte en las mañanas, de verte con ganas de dormir, de resistirte al sueño con tal de compartir, de animarte por las expectativas de la practicidad para la vida, de la espontaneidad de tus sonrisas.

No te he oído en muchas ocasiones. Quisiera que tu voz pronuncie lo que escribes. Aquello que no verbalizas. Quisiera, pero no quiero.

Ideal. Cómo pensar en ideal cuando eres real. No importan las horas, las pataletas que no conozco, estás conmigo. El único regaño que me has dado. Las palabras que todavía con cierto “miedo” no pronunciamos.

Por qué no estaba a la altura de tu lectura. Por esto. Porque no quería fantasear en ideas gaseosas. Esperaba la excusa de lo real. De enamorarme cada día, por cada frase, por cada beso que me envías, lograr sentir aquello que estaba vedado o estaba de fantasma disfrazado. Que este a la altura de tu lectura no es por un asunto de lo que es una imagen sin reflejo. El modo en que te apareces en mi vida es muy concreto, tan así que pretendo desechar lo que es gaseoso, de la atmosfera del texto.

Cómo idealizar. Si los colores y los números no son físicos, pero si tangibles. Si tengo la frase “yo te apoyo”, “como no enamorarme de ti”, “eres invaluable”. Si me dices que eso es un idealizar, cambiaria toda la perspectiva de la filosofía que le dio origen a la biología para que cambiemos el rumbo de más de 3200 años del pensamiento, y demostrar que lo que consideramos real es una equivocación.

Eres mi presencia real, porque me gustan tus gestos, la flojera que haces. Me gusta la real Snedy, no la ideal, de miradas expectantes por la imagen, me gusta la que me ha hecho sentir nostalgia, felicidad, dulzura, ansiedad y alegría en las mañanas.

Eres mi realidad, porque te haces mi amiga, mi confidente con el paso de los días. Te haces la mujer que quiero en mi vida, y si es necesario irme no por el fin último de trabajar allá, lo haré. Tal vez te pueda parecer absurdo, empero, mi afinidad por lo real es más concreta de lo que podría verse con los ojos.

Tal vez crees que te veo como un ideal, que te idealizo. No hay proceso de idealización. Se tus secretos y tú los míos. Quiero derrumbar tus miedos porque haces que caigan los míos. Sonrió porque si y por qué no cuando te pienso. Añoro verte de manera viva, física y real, añoro esa presencia tuya, la que me deje tocarte la mano, dejarme conocer tus lunares. Consolidar una constelación de ellos, ya lo sabes.

Quisiera invitarte a caminar, salir de lo común y la cotidianidad que nos tiene aislados. Te llevaría a un lugar único y secreto, te llevaría al lugar que puede ser bello, pero sería el lugar donde esté contigo. No existen las coincidencias. Solo hay ilusiones de su existencia. Provoque que me vieras, al azar se dejó tu respuesta.

No te idealizo

Espero que seas siempre tu

Espero que, aunque en el mundo estemos me elijas

Espero que los días supriman cualquier tabú

Aseguro que las sombras de la noche serán de valentía

Aseguro que tus pataletas y reclamos son momentos para verte a mi lado

Aseguro que tienes mi confianza

Coincido con tus bromas

Coincido con la elocuencia de todas las melodías

Coincido con tu “lindo día”

No me voy porque he visto tus ojos de querer dormir

No me voy porque tu sonrisa es mi recompensa del día

No me voy porque quiero la libertad de tenerte a mi lado

Estoy aquí para quedarme

Estoy aquí para que lleguemos a lo inesperado

Estoy aquí porque me estoy enamorando

DPG

14 de agosto de 2020

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