lunes, 3 de agosto de 2020

DAVID

DAVID…
Se llama David, si otro David. Aunque de naturaleza diferente al ya tan conocido. Me parece un jugarreta de la vida que estas dos personas compartan el nombre. Uno la persona que una me quito la sonrisa, capacidad de asombro, reacciĂłn y fe,  pero que al mismo tiempo lo tiene quien me las regresa como bocanada de aire fresco y idea constante de que todo es posible. Diana y yo lo llamamos “el humanista” Es un colega de la UPN, licenciado, Magister (detalles sin importancia). Hace unas semanas me agrego a Facebook, no hablamos hasta que el se decidiĂł a enviarme el siguiente texto:
Señorita, desconocida y lejana


No sé cuándo lea estas líneas. Llevo varias horas o días, pensando en que escribirle. Tratando de indagar conmigo cómo poder iniciar una conversación. Por ahora sé que estas letras que han sido prolongadas la encuentran primero que yo. Quien soy yo se preguntará. Sabe cómo me llamo pues así aparece en la pantalla, pero definirme es más difícil.

Hemos venido hablando, construyendo textos gracias a que el me escribe,  hablando todos los dĂ­as sin la premura de la hora, es una persona acadĂ©mica (logro encontrar ver en Ă©l,  lo que seguramente muchos vieron en mi y hasta ahora identifico), Tiene el proyecto en comĂşn conmigo,  estudiar. En el transcurso de conocerlo he aprendido muchas cosas y solo han sido un par de dĂ­as. La mas importante es que hay que seguir luchando por los sueños porque las personas adecuadas para transitarlos van llegando, que cada persona que se fue nos hizo un favor porque dejo el espacio para que la persona correcta nos acompañe.
 Leemos uno de mis gĂ©neros favoritos -Novelas policiacas-, me ha leĂ­do un libro de Europa que medio entiendo, pero se esfuerza de maneras insospechadas para que yo entienda. Hemos configurado complicidad y confianza. Apertura le llamarĂ­a yo. Construimos un blog para escribirnos. Hemos tenido miedo compartidos que cuando yo los siento, el ya los ha respondido en uno de sus textos,  o acciones. Las ultimas me sorprenden, satisfacen y dan felicidad; es lo que queria pero no pedia porque pensaba que debĂ­a nacer.
Hemos hablado de cosas relacionadas posibilidad viajar, apoyar,  estudiar, viajar, caminar, fotografiar, etc. Solo quiero apoyar y que me apoye sin condiciĂłn de tiempo o espacio.

Hay cosas que me preocupan como ir rápido, no verlo fĂ­sica, viva y realmente, animarme de más y no darme la oportunidad de conocerlo porque lo idealice. Pero siento algo extraño, como si fuera la persona que debe estar aquĂ­, como el engranaje perfecto para una pieza antigua y defectuosa para la cual no habĂ­a de otra mas que esperar; como si valiera la pena haberlo esperado sin esperarlo.  


Se ha tomado la tarea de respetarme (extrema educaciĂłn), escribirme (suficiente respeto), conocerme (sin invasiĂłn), aceptarme (complicidad) y hasta reirse de mis malos chistes (amistad). Ha hecho todo lo que querĂ­a que alguien hiciera pero no lo hizo nadie del pasado. Más que talento para quedarse, le veo toda la intenciĂłn de hacerlo. No debo forzarlo a que piense en futuro o una formalizaciĂłn porque es un todo indivisible.
Admiro su talento para hacerme ver todo más fácil (los blogs con su feos colores). Quiero ver que pasa con Ă©l, tal vez cuando nos podamos encontrar ni siquiera importara como nos vemos fĂ­sica, viva y realmente porque la configuraciĂłn  construida valdrá más que cualquier otra cosa (verlo es una idea que no sale de mi cabeza).
Muchas personas han escrito, comentado y especulado sobre esta nueva conexión y pese a las energías emitidas, siento que debo cuidarle de todo esto que puede ser abrumador. Intuyo que él es un lugar para quedarse y crecer como una ceiba (libre, feliz, solido y con raíz)
Espero no estar idealizando lo que pasa, pero es alguien que me trata con tanto cuidado que siento que nada malo podrĂ­a llegar a pasarme. Me siento a salvo.  Usa sus palabras como pequeñas dosis de agua que alivian un alma en llamas.
Me cuesta creer que es verdad que alguien apueste por mi, por encajar, por trabajar en “nosotros”, en definitiva me atacan los temores. Pero tiene el don (como lo leĂ­mos)  de orientarme de formas insospechadas para que esos temores no caben mis entrañas. Por ahora, a esto le llamare el primer BENEFICIO DE LA DUDA otorgado en mi segunda vida.

PD. Espero en unos años poder concluir que solo un humanista puede revivir un científico.
3 de agosto de 2020
SND







0 comentarios:

Publicar un comentario