martes, 4 de agosto de 2020

Estoy derrumbado, no sé cómo continuar escribiendo.

Estoy derrumbado, no sé cómo continuar escribiendo.

No niego la importancia del ejercicio y lo que conlleva la escritura. Estoy infinitamente agradecido por un trabajo y manejo sobre lo que se ha publicado de mi parte.  Sin embargo, quiero pedirles conscientemente, que eliminen todo de su mente. A consideración de mi experiencia, como la de cualquier otro humano, lo inadvertido va por un concurso improvisado que se podría encontrar como émotion populaire, una sucesión básicamente de pensamientos nada concretos, todos dispersos y a fin de cuentas ridículos.

La razón es muy sencilla, al revisarlo no hay un ethos de verdadera referencia de algo serio. Soy un sujeto incompetente para escribir, así que prefiero la inexistencia de cada texto. Además, los derechos de autor existen en ellos. Pero, quien querría el derecho sin dar nada a cambio por leer algo incompetente. Así es como los derechos existen en lo social, por ello damos algo por defenderlos.

Por lo mismo, ¿podría alguien interesarse en mis escritos?

Al parecer, sí.

Nunca imagine que lo que desprecio de la sociedad contemporánea, me trajera la felicidad que se manifiesta como llanto. El llanto no significa tristeza. Realmente, estoy en un momento en el que todo es una mezcla, de ires y venires. Es una condición, que está más allá de lo que mi racionalidad explicaría.

Ella, de ojos tranquilos, de sonrisas caprichosas, de bromas especulativas, de conceptos como socióloga, de una cientificidad intimidadora, por la objetividad y la seriedad, me ha devuelto el alma al cuerpo. Yo escribo, básicamente porque sin esto, no existiría para ella, escribo porque tal vez, estoy derrumbado, no sé cómo continuar escribiendo.

 

DPG

4 de agosto de 2020

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