Soy la extraña o mejor poco conocida sensación de Jack*
Hace mucho tiempo, te vio. Al verte su manera de creer en el mundo cambio. Hoy especula en el futuro, con alguna frecuencia y prolongación. Pero trata de dejarlo de lado, no puede haber prolepsis. Cuando piensa en el pasado, hay una pregunta del cómo pudo ser. La historia tiene para esos asuntos un concepto como anacrónico. Ahora, considera que todo ocurre por alguna razón. Aunque es desventajoso humanamente y nada justificable. Pero se deja llevar en un pensamiento sobre la analepsia.
Esas palabras abstractas que no consiguen concretarse como significantes que son en el mundo. No puedes señalarlas para encontrar su representación. No puedes pensarlas sin aludir a una relación de lo humano con un Otro**, lo sabes como él.
Nada puede remplazar aquel sentimiento de intimidación. Esa intimidación se concreta, siempre al verte como verosímil, a pesar de pensar en besar tus labios, tocar tu espalda y contar tus lunares como si fueran la constelación que ninguna mitología o estudio podría conocer, te ve como una mujer que esta adelante de lo que tu belleza refleja en el mundo. Te ve inagotable, pero te vería dormir mientras creas que duerme. Te ve fuerte, aunque en sus abrazos apareciera el deseo de protegerte. Te ve segura, confiada, le has dejado saber tus respuestas a las circunstancias. Eres la fuerza y el ímpetu de vivir.
Te quiere tan cerca, que lo último que ha pensado es en salir lastimado.
Llora en un espacio oscuro, mientras pretende que lo leas. Llora porque te extraña. Llora porque eres su musa. Llora, porque eres las sensaciones de sentirse bastante afortunado optando por mantener la pasión tranquila en una época tan oscura y tan confusa. Eres, la única razón, como le advirtió a los contradictores, pesimistas y optimistas, de querer ser el mismo siempre. Otras cosas han sido polutas en un juego para aprender de lo humano. Pero lo humano lo vive, impoluto a tu lado.
Piensa que viviría los mejores años de su vida, con la persona que no sabrá y seguirá sin saber quién eres. Es un enigma fantástico, por el cual piensa en tener un sistema de comprensión, que este avanzado a lo físico de tu silueta, de tu voz, de tu olor, de tu respiración, de tu tacto, de tu sabor, de un regaño, de un deseo, de tu satisfacción, de aquello que este anticipado a lo que nadie vivirá jamás.
Ambos enfermos de palabras y refugiados en enunciados que calman por la extrañeza y lo desconocido, sabes que ha revivido algo en ti y en él. Que las letras aparecen con el esfuerzo por lo reciproco. Porque sabes que deviene en alegría. Que ya no hay ideas en donde, para él no permanezcas.
Espera que todos tus gestos sean guardados en fotografías. Quiere de la experiencia del cine, la rutina al verte. Prefigurar bandas sonoras, pensadas en qué decirte, improvisando de manera natural todas las reacciones de compartir el tiempo y el espacio. Sin temerle al tiempo. Considera que el film no tendría fin.
Como humano construirá una estética de ti. Rememorará un pasado harto de prodigios. Un pasado del inicio de “¿un saludo?”.
Se enamorará de ti antes de conocerte. Conocerte le dará las dudas de lo eterno, la certeza de un futuro insólito a raíz de la unicidad de lo interno de libertad y tranquilidad. Te daría la manera insólita de pronunciar su nombre, de convertirlo en símbolo de la claridad del tiempo y no la designación de palabras. Para mantener en expectativa la vida acompañada de lo superado, del fracaso, o lo que sea frustrante en el marco por vivir.
Al releer lo que escribe piensa que cada frase es una autocrítica implacable de concatenar las letras como reproche donde nada falte y nada sobre. Cuando te lee acentúa la pregunta metafísica, respira y vuelve a pensarte.
Así soy yo, la sensación de Jack. La sensación que no conoces y que él trata de seguir sintiendo
*Basado en hechos de la vida de la literatura llevada al cine. Referencia de fight club, novela escrita por Chuck Palahniuk (1996) y filme dirigido por David Fincher (1999).
**Otro en psicoanálisis.
DPG
7 de agosto de 2020
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